
En el sector de la Pulida estaba abandonado este burrito desde hace aproximadamente un mes. Afortunadamente unos jóvenes amantes de los animales, lo alimentaron y cuidaron lo mejor que pudieron hasta que fuimos informados que se requería sea rescatado.
Luis, nuestro experto rescatista, fue por él y enseguida se percató de que nuestro querido amigo padecía de una malformación en una de sus patas. De inmediato nos pusimos en contacto con la Dra. Mary Bernal, experta en equinos y colaboradora de esta causa, para que lo examinara.
El diagnóstico fue que la lesión era muy antigua y lo único que podíamos hacer al respecto es cortarle los cascos. Eso precisamente hicimos y ahora está feliz y tranquilo en


Este es Mark Flores, quien a pesar de su corta edad ya ha comprendido la importancia de la solidaridad y el valor de hacer algo por los demás. El con el apoyo de su mamá, Nicole, antes de regresar a su país natal, los Estados Unidos, han hecho su última donación a PAE de las muchas que hicieron durante los 6 años que permanecieron en Ecuador.
Quienes tuvimos la oportunidad de conocer a Mark y a Nicole, los vamos a extrañar y siempre nos sentiremos agradecidos por su bondad pero sobre todo, por el gran ejemplo que dieron con el compromiso y amor demostrado hacia los animales.
A diario, PAE recibe animalitos que han sido víctimas del maltrato o del abandono. Esta es una de esas historias que con suerte tuvo un final feliz.